Economia/Internacionales

Google y el precio de las noticias pagadas


El gigante del Internet pronto pudiera comenzar a ‘empaquetar’ información como una compañía de televisión por cable.

Cuando finalmente llega una victoria tan esperada, vale la pena tomarse un momento para disfrutarla. Esta semana, mi propia industria está disfrutando de tal momento, ya que Google finalmente abandonó su predisposición en cuanto a que las noticias en el Internet debían ser gratis.

La decisión de Google de poner fin al “primer clic gratis” — su política durante una década que ha estipulado que los editores de noticias tienen que ‘regalar’ algunas historias para aparecer en los primeros lugares de su clasificación de búsqueda — representa, por sí sola, simplemente un paso. Pero Google (y Facebook, de una manera simbólica) están avanzando hacia algo más grande: apoyar activamente las noticias y la información pagadas en lugar de tratarlas como un error de categoría.

El silogismo destructivo de que abierto significaba gratis — que para ser fiel a la naturaleza fluida del Internet, los editores tenían que depender enteramente de la publicidad en vez de cobrar por su contenido — se está desvaneciendo. Incluso la idealista publicación The Guardian, enfrentada con la realidad de que Facebook y Alphabet están devorando todos sus anuncios digitales, está pasivo-agresivamente abogando por dinero.

Pero después de haber saboreado el momento, sería recomendable que los editores de noticias pensaran en el futuro. El hecho de que los gigantes del Internet y los consumidores ahora admitan que hay un precio a pagar por la información de calidad no significa que el precio vaya a ser alto: más bien, los editores se enfrentarán a un reto renovado.

El cambio de rumbo de Google es un reconocimiento de que la calidad de gratis ha conllevado un alto costo para el ecosistema de las noticias y para Google misma. De cierta manera, existe perfecta lógica para sesgar los resultados en la búsqueda hacia el contenido gratis; es irritante hacer clic en un enlace y encontrar un muro de pago, razón por la cual sus algoritmos favorecen el fácil acceso.

Sin embargo, la facilidad de acceso no es el único bien del consumidor. Las noticias pueden ser buenas o malas, investigadas con profundidad o superficialmente para obtener la mayor cantidad de clics. Al haber establecido los incentivos a favor de las noticias baratas y producidas rápidamente, Google y Facebook han desatado una avalancha de contenido dudoso, desde lo sensacional hasta la absoluta falsificación.

La imagen de Facebook ahora está afectada por el uso de noticias falsas por parte de Rusia con el fin de distorsionar las elecciones, mientras que Google enfrenta el problema de la degradación de la web misma, lo cual hace que las búsquedas sean menos útiles. No todas las noticias gratis son de baja calidad — algunas son precisamente lo contrario — pero las plataformas tienen su propia reputación que proteger.

Las grandes compañías del Internet pueden proporcionar bastante ayuda a los editores de mayor calidad. Facebook está teniendo tan sólo un modesto comienzo, ofreciendo empezar a promover suscripciones cuando los usuarios hayan leído 10 historias gratis, pero Google va mucho más allá. Además de abandonar el concepto del “primer clic gratis”, está prometiendo apoyar las suscripciones de varias maneras.

Una es utilizando su tecnología de transacciones y pagos para procesar suscripciones, lo cual será un alivio para cualquiera que haya experimentado dificultades con los sistemas anticuados y arcanos de algunas compañías editoras. Otra manera es agrupando su análisis de datos con el de las editoras, permitiéndoles identificar y dirigirse a suscriptores potenciales.

Esto pudiera ser muy útil, pero plantea importantes preguntas sobre cómo evolucionará el pago de las noticias. Las preguntas son particularmente fuertes para los editores que fueron pioneros en suscripciones, como Dow Jones, el New York Times y el Financial Times.

La primera pregunta se refiere a las barreras de entrada. Las pequeñas editoras, las cuales carecen de los recursos de marketing y de análisis de datos de las más grandes, han estado en desventaja en la construcción de negocios pagados. Ésa es una de las razones por las que tantas han continuado más bien con las noticias financiadas por anuncios.

Si Google u otras compañías proveen tecnología y análisis de datos de una manera bastante económica, emparejarán las condiciones. A una serie de editoras de nicho les será más fácil encontrar sus mercados en medio del desorden. Hasta el momento, ha habido pocos participantes de suscripción similares a The Information, una editora de noticias tecnológicas fundada por un exreportero del Wall Street Journal. Esto puede cambiar.

La segunda pregunta es qué sucede con la estructura de precios de la industria. Hasta ahora, ha habido dos precios de noticias: gratuitas o costosas. Los lectores pueden seguir leyendo las noticias gratuitas financiadas por anuncios o pueden pagar por una o dos suscripciones que les brinden acceso ilimitado a excelentes publicaciones. Es una opción del consumidor curiosamente binaria.

Otros mercados de medios no funcionan así. Tomemos el ejemplo de la televisión por cable y por satélite: los espectadores pagan a sus proveedores de cable por paquetes de redes, y a veces extra por canales exclusivos de deportes y de películas como HBO. Pagar individualmente por cada canal costaría demasiado y sería demasiado complicado.

A medida que plataformas como Google comienzan a mediar en las noticias pagadas, es fácil imaginarse a las compañías convirtiéndose en ‘empaquetadoras’. También es fácil imaginarse que los consumidores quieran un servicio de este tipo. Es probable que un ejecutivo en el campo de la tecnología en California, escogiera — en lugar de una suscripción a una sola publicación — un paquete con algo de acceso al New York Times, algo a The Information, y algo a una publicación de noticias locales.

Es posible imaginar que los paquetes ayuden a todos, pero los editores de noticias de mayor envergadura se estremecen cuando lo mencionan. Algunos de ellos — quizás Jeff Bezos, el fundador de Amazon y propietario del Washington Post — puedan aceptar menos para llegar a más lectores. Otros temen que no cubrirían los costos de noticias investigadas a profundidad.

Al final, el consumidor tiende a obtener lo que quiere. Los editores de noticias pagadas debieran disfrutar su victoria esta semana. Muy pronto, el mercado desencadenará otra pelea.

Por John Gapper, (c) 2017 The Financial Times Ltd. All rights reserved.

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